¡Manos Manchadas de Sangre! Noroña y Morena: Los abogados del terror que aplauden la dictadura mientras Venezuela cuenta a sus muertos

Mientras la dictadura de Maduro responde con balas y tortura al clamor de libertad, Gerardo Fernández Noroña se consolida como el vocero oficial de la opresión, traicionando cualquier rastro de ética democrática.

1/3/20262 min read

Hay posturas que no son solo políticas, son indignantes. La defensa férrea que Gerardo Fernández Noroña sostiene sobre el régimen de Nicolás Maduro ha cruzado la línea de la diplomacia para entrar en el terreno de la complicidad con el terror de Estado. Para el oficialismo mexicano, encabezado por las voces más radicales de Morena, las masacres en las calles de Caracas y el robo descarado de la voluntad popular son "detalles" que no deben empañar su admiración por un dictador.

Noroña ha asumido el papel de abogado del diablo. Con un cinismo que insulta a las víctimas del chavismo, el senador morenista utiliza la tribuna para legitimar un fraude electoral que el mundo entero ha condenado. Su retórica no es una defensa de la soberanía; es una apología de la tiranía. Al aplaudir a Maduro, Noroña le dice al pueblo de México que para su movimiento, la permanencia en el poder justifica cualquier atrocidad, cualquier bala y cualquier vida sacrificada.

Morena se ha convertido en el refugio moral de las dictaduras latinoamericanas. Al validar el sistema represor de Venezuela, el oficialismo mexicano renuncia a la autoridad moral para hablar de democracia. Noroña no está defendiendo a un pueblo; está defendiendo el derecho de un autócrata a pisotear a su gente. Es una traición a los valores más elementales: quien abraza a un verdugo, termina con las manos manchadas de la misma sangre que ese verdugo derrama.

La caída de la dictadura venezolana ha terminado por desnudar la verdadera cara de quienes en México se dicen "progresistas". Ante la histórica detención de Nicolás Maduro, uno de los tiranos más sanguinarios que ha flagelado a Latinoamérica en las últimas décadas, la reacción de Gerardo Fernández Noroña no fue el silencio institucional, sino el lamento militante. Al salir a condenar la captura del dictador y calificarla como una "intervención imperialista", Noroña no solo se posiciona en contra de la justicia internacional, sino que se coloca de espaldas al dolor de un pueblo que celebra el fin de su opresión. Esta postura confirma que para la cúpula de Morena, la lealtad a un verdugo ideológico es más importante que la libertad de millones. Al defender a Maduro en su hora más baja, Noroña envía un mensaje letal para la democracia mexicana: el oficialismo no ve en el tirano a un criminal, sino a un espejo de sus propias aspiraciones autoritarias.