¡Tren fantasma! Layda ofrece servicio gratis ante el rechazo ciudadano

1/14/20261 min read

El Tren Ligero de Campeche se convirtió en el símbolo más claro del fracaso gubernamental. Ante la falta de usuarios reales y el rechazo ciudadano, el gobierno de Layda Sansores optó por regalar los pasajes, confirmando que la obra no funciona ni conecta con las necesidades de la gente.

Lejos de consolidarse como una solución de movilidad, el Tren Ligero opera vacío, sin demanda y sin impacto real. La decisión de ofrecer viajes gratuitos no responde a una política social, sino a un intento desesperado por maquillar cifras y aparentar éxito donde no lo hay. Si el proyecto fuera útil, no necesitaría regalarse.

La obra fue presentada como emblema de modernidad, pero hoy es vista como un elefante blanco que consume recursos sin resolver problemas. Mientras colonias carecen de transporte eficiente y seguro, el gobierno insiste en sostener una infraestructura que no responde a la dinámica urbana ni a los trayectos cotidianos de la población.

La estrategia confirma una desconexión profunda entre el discurso y la realidad. En lugar de corregir errores de planeación, integrar rutas o escuchar a los usuarios, la administración de Layda Sansores apuesta por el espectáculo: pasajes gratis para fotos, no soluciones para la gente.

Campeche no necesita trenes vacíos ni propaganda. Necesita movilidad funcional, seguridad y rendición de cuentas. Regalar boletos no llena vagones; solo evidencia el fracaso.